Me enfado. Sí, lo reconozco, soy de las personas que se enfadan.

Hay cosas que me sientan mal. Cosas que no me parecen correctas. Situaciones que no me gustan. Malos entendidos que me enojan.  Contrariedades que me irritan.

Y cuando ocurre alguna de estas cosas voy y me enfado.

Durante un tiempo llegué a rechazar el enfado. Me parecía que para ser «mejor persona», una persona más equilibrada e incluso más «espiritual» la emoción de enfado no debía visitar mi casa con frecuencia.

Tenía la errónea creencia que unos de los baremos de mi felicidad era el número de días sin enfado, día de enfado-free.

Pero sabes que? que precisamente el rechazar mis momentos de enfado me hacía sentir peor, me hacían sentir culpable y mis niveles de felicidad caían en picado.

Así que después de observarme y pensarlo decidí querer mi enfado. Aceptar que me enfado porque estoy viva y soy humana!! Y eso es maravilloso, no crees?

Así que ahora puedo decir abiertamente y sin remordimiento que yo me enfado, siento ira, frustración y miedo.

Sin embargo, aunque he aprendido a querer mis momentos de enfado también he aprendido a reducir su tiempo de duración y a intentar sacar algo de provecho de ese estado.

Y eso justo es lo que te cuento en esta Monodosis Creativa, mi experiencia y conclusiones con el enfado. Te cuento qué dos tipos de enfado creo que existen y qué hago para reducir el tiempo de enfado.

Para verlo dale al PLAY o pincha sobre la imágen:

 

 

Y tú ¿eres de los que se enfadan como yo?¿tienes algún truco para que te dure poco tiempo?

Déjame un comentario contándome qué haces en los momentos de enfado!! Me encantará conocerte un poco más!

Te mando un beso grande, y mil gracias por este instante.

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